Hoy os dejamos una actualización en FUNCIONES EJECUTIVAS. Se han seleccionado tres artículos recientes que nos han parecido interesantes y hemos extraído las principales conclusiones.
📖 Executive Function Training Improves Emotional Competence for Preschool Children: The Roles of Inhibition Control and Working Memory. Blair, C., 2020.
📖 Educating executive function. Quan, L., 2017.
📖 Propuesta de un modelo de funciones ejecutivas basado en un análisis factorial. Tirapu, J., 2017.
💡Actualmente, las funciones ejecutivas (término utilizado por primera vez en 1982 por Lezak), se definen como un conjunto de habilidades implicadas en la generación, supervisión, regulación, ejecución y reajuste de conductas adecuadas para alcanzar objetivos complejos, especialmente los novedosos para el individuo y que precisan una solución creativa (Gilbert, 2008).
💡Las áreas del cerebro que subyacen a estas habilidades están interconectadas e influenciadas por la actividad en muchas áreas diferentes del cerebro, algunas de las cuales están asociadas con la emoción y el estrés. Además, las funciones ejecutivas tienden a «apagarse» cuando la estimulación es demasiado alta, estamos expuestos a un alto estrés o estamos aburridos o cansados.
💡Existen modelos que contemplan diferentes componentes de las funciones ejecutivas. Si bien, la mayoría establecen componentes como: velocidad de procesamiento, memoria de trabajo, acceso al léxico, inhibición, ejecución dual, flexibilidad cognitiva, planificación, toma de decisiones o multitarea (Tirapu y colaboradores, 2017).
💡Las funciones ejecutiva se pueden entrenar, sobre todo si dicho entrenamiento se implementa de forma temprana (niños/as pequeños), a medida que se desarrolla el circuito neuronal que subyace estos procesos. Además, será más eficaz si dicho entrenamiento se integra en las actividades cotidianas de los niños (Quan, 2017).
💡El entrenamiento de las funciones ejecutivas en niños mejora la capacidad emocional: se observa una mayor regulación emocional y comprensión emocional más efectiva. Todo ello se relaciona, en concreto, con la mejora en memoria de trabajo y control inhibitorio (Blair, 2020).
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